Guerra a la flacidez

Señoras, en el día de hoy mi cometido es abrirles los ojos. Si, no planeo asustarlas o preocuparlas pero es tiempo de cargarse de valor y empezar a combatir a una de las grandes enemigas de nuestro cuerpo: la flacidez.
Lamentablemente todavía no se ha encontrado la fuente de la eterna juventud por lo que antes de esperar el paso de los años sentadas y sin hacer nada es hora de comenzar a pelear la ardua batalla contra la flacidez. Un problema que todas sufrimos en algún momento de nuestras vidas pero que no tiene porqué ganarnos.
En el proceso de envejecimiento, la epidermis pierde elastina, una sustancia localizada en la capa superior del tejido epitelial, y que como nos indica su nombre, es lo que hace que la piel se mantenga tersa y bella. Glúteos, brazos y abdomen son la estrés zonas más afectadas por este tradicional problema pero hoy comenzamos a contarte qué debes hacer para liberarte de la flacidez.
GLÚTEOS
A menudo la flacidez de los glúteos se presenta con el problema de la celulitis. Ahí van unos trucos. El primero, apretar y relajar los músculos de tus glúteos mientras estás de pie, al caminar o al permanecer sentada. Olvida el ascensor (a menos que vayas cargada) y sube las escaleras en puntas de pie. Notarás como la fuerza que habitualmente recae en las piernas se traslada a los glúteos, además de levantar la cola y mantenerla firme.
Las olas del mar son ideales para contrarrestar la celulitis y la flacidez del vientre y de los glúteos, además de aportar otros beneficios: el yodo; la presión y, por tanto, el masaje que ejercen contra tu piel, y la revitalización celular por la baja temperatura del agua.
Una sugerencia: Aprovecha el verano para estar en el agua el mayor tiempo posible. Los ejercicios acuáticos son divertidos y fáciles de hacer por la ingravidez del cuerpo sumergido, pero también se trabaja más por el hecho de tener que vencer la resistencia del agua.
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