Comer con culpa: un nuevo desorden alimenticio

Se habla de anorexia, bulimia y obesidad. Son las enfermedades más comunes relacionadas con la alimentación. Las tres acarrean grandes problemas, tanto psicológica como físicamente, ya sea por no comer, hacerlo en exceso o producirse el vómito.
Ahora, un viejo problema de siempre ha recibido nombre y patología, y se trata de cuando comemos con culpa. Una porción más, otra factura, más de esas empanadas que están deliciosas. Pero sin hambre, sólo con ansias y gula.
Comer de vez en cuando un poquito de más no puede catalogarse como síntoma de esta patología. Sí lo es cuando se convierte en un trastorno psicológico que comienza a alterar nuestras rutinas diarias y termina en un desorden alimenticio.
Llegamos a este extremo donde comer con culpa es una enfermedad, cuando cada comida es un dilema permanente y excesivo, no estando en paz con los alimentos y acarreando vergüenza y arrepentimiento.
Las razones de comer con culpa
Vivimos en un mundo con estereotipos catalogados por la belleza, la delgadez y, paradójicamente, la vida sana. Por supuesto, son los medios de comunicación los encargados de difundir estos (dis)valores, que etiquetan los alimentos: "buenos" vs "malos", o "saludables" y "no saludables", los cuales debemos evitar ante cualquier tentación.
Esta categorización de los alimentos hace que la gente se sienta mal si come un alimento "poco saludable", generando la culpa. ¿Qué podemos hacer para evitarla? Te pasamos unos tips:
Redefinir los términos
No hablar de comidas "buenas", "malas", "saludables" y "no saludables". No siempre debe ser así, ya que podemos alternar el tipo de alimentación, sin que eso quiera decir que no es saludable. Una pequeña porción no hace mal, aunque se trate de un alimento poco nutritivo. Por eso, se recomienda simplemente comer con moderación.
Disfrutar de la comida
Comer es un placer, merece ser disfrutado cada bocado. Si decides comer una enorme copa de helado, de nada sirve hacerlo pensando en los efectos que tendrá en tu cuerpo o tu organismo. ¡Relájate y acepta tu decisión de semejante gusto!
Hacer caso al hambre
No hay nada más sencillo si tienes hambre que ¡comer! Si tu organismo te dice que tiene hambre, pues hazle caso. De nada sirve postergar la comida, al menos nada bueno: terminarás comiendo desaforada y no hay peor cosa para la culpa que comer con intensidad y en demasía.
El síntoma de comer con culpa es algo completamente normal. ¿Quién no se muere por comer una porción de torta, chocholate o helado? Pero que esto no se vuelva una tortura, sino una experiencia gratificante y que pueda ser disfrutada.
Más tips sobre hábitos de comida en iMujer, sobre cómo evitar comer a cada rato o de más. ¡No dejes de leer nuestro artículos!

0 Comentarios