Enema de café: desintoxicando el hígado

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Enviado por: Lucia Vazquez

Si tienes problemas a la hora de digerir alimentos, puedes querer probar con el enema de café para desintoxicar el hígado. El colon sigmoide, el último tramo del intestino que tiene forma de S, tiene un sistema circulatorio especial relacionado con el hígado, llamado circulación enterohepática, encargada de llevar las toxinas de la materia hacia el hígado para desintoxicarlo.

¿Por qué utilizar un enema de café?

El café tiene múltiples propiedades, sin embargo, puede sonar bastante extraño querer hacerse un enema con él. Cuando el café entra en el colon sigmoide, la cafeína es absorbida por la circulación enterohepática y llega al hígado, actuando como un potente desintoxicante.

Esto sucede ya que el hígado produce más bilis, que es llevada al intestino delgado para expulsarla, lo que libera al hígado de procesar materiales tóxicos que se acumulan en los órganos y los tejidos. Los alcaloides del café estimulan la producción de una enzima utilizada por el hígado para ayudar a las vías de desintoxicación a expulsar los desechos mediante la bilis por el intestino delgado.

Además, la cafeína también ayuda a la vesícula biliar, ya que dilata los conductos biliares. También se considera que ayudan a tratar los dolores musculares y las erupciones cutáneas.

Aunque te parezca algo novedoso, los enemas de café se plantearon en 1930 como una cura para el cáncer, y en la Francia prerevolucionaria se utilizaban el día después de una gran cena.

No debemos realizarnos un enema de café si padecemos de divertículos, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, hemorroides severas, anemia severa, insuficiencia cardíaca, hernia abdominal, cirugía reciente de colon y tumores intestinales. Tampoco deben hacerlo niños y embarazadas

¿Cómo preparar un enema de café?

Necesitaremos una bolsa de enema, una olla de acero inoxidable, café orgánico y agua no contaminada -si tiene cloro debemos hervirla diez minutos-.

Colocar un litro de agua limpia en la cacerola y hervir, añadir dos cucharadas de café. Continuar la ebullición durante cinco minutos y dejar que se enfríe hasta que llegue a una temperatura moderada, similar a la del biberón de un bebé.

Debemos buscar un lugar cómodo, utilizar una toalla vieja especialmente para realizar el enema de café y buscar de verter un poco de líquido -sin los granos de café-, en el kit del enema. Lo importante es colgar la bolsa hacia arriba, ni muy bajo ni muy alto, para que fluya lentamente.

Nos acostamos boca arriba o sobre el costado derecho, e insertamos el enema suavemente unos pocos centímetros. Debemos dejar en esta primera fase que entren máximos dos tazas de café. No podemos cambiar de posición, y debemos intentar retenerlo al menos doce minutos. Luego volvemos a repetir con el resto de líquido, haciendo el mismo procedimiento.

Durante el procedimiento se debe sentir algo así como el vaciado de la vesícula biliar, bajo la caja torácica derecha. Si durante varias semanas no lo sentimos, probablemente debemos hacer un café más fuerte.

Si tenemos alguna reacción adversa debemos suspender los enemas y consultar con el médico. Tampoco debemos hacer más de un enema al día durante un período prolongado de tiempo. Los enemas de café pueden provocar un desequilibrio electrolítico, por lo cual es importante consumir jugos de verduras todos los días.

Sin duda alguna, los enemas de café para desintoxicar el hígado pueden parecer una locura, pero lo cierto es que cada vez más gente los prueba y dice tener grandes mejoras de su salud. ¿Has probado alguna vez un enema de café?

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