Los colores y el apetito

Los colores condicionan nuestra percepción de todo –incluso, de los alimentos. No es lo mismo comer la negrura de la berenjena, que la vivacidad de un tomate. Con seguridad, este último nos resulta mucho más atractivo. Y es que los colores inciden en nuestra apreciación del sabor y, de esta manera, influyen en nuestro apetito. Entonces, ¿qué tal si conocemos los colores que nos dan hambre y los que nos la quitan?

Rojo

Es uno de los colores más intensos del espectro. De hecho, todo cobra más energía cuando es de color rojo.  Este color eleva el ritmo respiratorio, aumenta la presión arterial y estimula nuestro apetito. Por eso mismo, es uno de los colores infaltables en los platos de los chefs más prestigiosos.

Naranja

Es un color cálido que se asocia a los cítricos y, por consiguiente, a la vida sana. Suele tener una repercusión "activadora" del organismo. En este sentido, aumenta el suministro de oxígeno al cerebro, estimula la actividad mental y... nos da mucha hambre.

Azul

El azul nos da tranquilidad y calma. Ahora bien, este color aparece rara vez en los alimentos naturales y por ello es supresor del apetito. Por eso, algunos expertos recomiendan instalar una luz azul en el refrigerador cuando estamos a dieta para reducir nuestros impulsos de comer. 

Amarillo

El amarillo constituye un captador de atención por excelencia. Este color suele asociarse con la luz solar o con las flores primaverales. Este hecho, entre otros, hace que el amarillo nos proporcione alegría y estimule nuestras ganas de comer.

Verde

El verde es el color de la naturaleza y es uno de los principales emblemas de la vida sana. Esto hecho no es arbitrario y cuenta con una muy buena justificación: los alimentos verdes son, en general, saludables. Por este motivo, el verde estimula nuestro apetito.

Gris

La comida gris es... gris. Los alimentos de este color carecen de cualquier atractivo y suelen cerrar nuestro apetito al instante. En general, el gris hace que sintamos disgusto hacia la comida: es un poderoso inhibidor del apetito.

Turquesa

Terminemos con un color que abra nuestro apetito: el turquesa. Este color nos hace evocar las aguas cristalinas del Caribe o del Mediterráneo y hace que nos queramos zambullir en el plato de comida más próximo.

Este es el vínculo entre los colores y el apetito. Ahora que has entendido la relación entre ambos, aprovecha para colorear tus platos. Sé consciente de las tonalidades que consumes y, por sobre todo, disfrútalas. No permitas que tus ojos sean invisibles a la sinfonía cromática que los alimentos te regalan. 

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